Los principios de SOA en el mundo real, segunda parte

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En esta entrada vamos a continuar con otro ejemplo extraído del mundo real en el que se aprecian con claridad algunos principios básicos de una estrategia SOA, y en definitiva sobre lo que es SOA.

Como hemos comentado en varias ocasiones en este blog, SOA tiene mucho de sentido común, mucho de lógica aplastante. Pero como en muchas otras disciplinas, se necesita una cierta evolución a lo largo de un determinado periodo de tiempo para que ese sentido común, esa lógica, salga a flote. Cualquier evolución surge del ensayo y error de forma iterativa en busca de mejores soluciones.

La historia de la evolución de las TIC es una sucesión de avances en capas de abstracción, desde medios físicos y electrónicos hasta capas puramente conceptuales. SOA representa el último salto evolutivo de las TIC, y lo que vais a leer a continuación es una analogía que precisamente guarda cierta relación con la evolución…

 

Empecemos.

Todo a nuestro alrededor es un sistema. Si atendemos a esta definición, un sistema es un «un objeto compuesto cuyos componentes se relacionan con al menos algún otro componente».

Es decir, que exceptuando los componentes elementales, todo lo que nos rodea es un sistema. Una empresa es un sistema, sea del tipo que sea y sin importar a qué sector pertenece. Una ciudad es un sistema, una casa es un sistema, un coche es un sistema,… todo.

 

Nosotros, los seres humanos, cada uno de nosotros, somos un sistema. Os propongo que observemos cómo estamos diseñados, como sistema que somos, y lo haremos a una escala que nos permita movernos con comodidad.

Como en un Ecosistema de Informacion, el cuerpo humano es un complejo sistema integrado de sistemas que interactuan de forma coordinada

 

Estamos formados por un conjunto de órganos, cada uno de ellos especializado en una función. Los ojos reciben la luz y nos transmiten la imagen de lo que vemos. La nariz percibe olores y también inhala y exhala aire. Nuestra piel percibe sensaciones táctiles, frío, calor, … El corazón bombea el torrente sanguíneo por venas y arterias. Los pulmones reciben aire del exterior, y una vez obtenido el oxígeno por el torrente sanguíneo expulsan el aire al exterior. Así podríamos estar horas. El estómago, páncreas, hígado, riñones, bazo, intestino, colon, vejiga, etc, etc, etc.

No olvidemos los sub-sistemas que componen también nuestro sistema: sistema sanguíneo, sistema nervioso, sistema digestivo, sistema linfático, sistema inmunológico, etc.

 

Y todos esos «sub-sistemas» y órganos que forman nuestro sistema principal por así llamarlo, ¿cómo funcionan? Quiero decir… ¿cómo se relacionan?. Recordad la definición que hemos visto antes: «… cuyos componentes se relacionan con al menos algún otro componente». Vale pero ¿cómo se relacionan?.

 

Por ejemplo. Pensemos en los ojos y la boca. ¿Diríais que están relacionados entre sí? ¿Alguna vez habéis notado como nada más ver un suculento plato a la hora de comer, enseguida habéis empezado a salivar? ¿No parece que ojos y boca están relacionados? A lo mejor hay una conexión nerviosa entre los ojos y la boca de manera que cuando los ojos identifican una imagen de un plato de comida, envía directamente a la boca unos impulsos que estimulan las glándulas salivares. Teóricamente, es una opción ¿no?.

O quizás no, quizás los ojos simplemente captan la imagen y la envían, la comunican al sistema nervioso central. Dicen algo como «esto es lo que veo, tú verás lo que haces». Es el sistema nervioso central quien, al recibir esa imagen, inmediatamente desencadena los impulsos necesarios para estimular las glándulas salivares de la boca. Siempre que se cumplan ciertas condiciones, claro está, ciertas reglas: es la hora de comer y esa comida es una de nuestras favoritas. Si no se cumplen estas reglas, no pasa nada en absoluto. Si reciben la señal, las glándulas salivares hacen lo que tienen que hacer, y segregan saliva. ¿Por qué?: ni lo saben ni les importa.

Como en la estrategia SOA, nuestros organos envian y reciben informacion de forma autonoma, automatica y coordinada

 

Otro ejemplo. Estamos en pleno verano, en un día de calor sofocante. Pero afortunadamente estamos en la playa, tenemos el océano frente a nosotros con un suave oleaje que nos tienta. Vemos el mar, oímos las olas, olemos y sentimos la brisa marina. Recibimos un conjunto de estímulos por distintos órganos. Ojos, oídos, piel, nariz… ¿Están todos órganos unidos a nuestro sistema locomotor?. ¿Ordenan esos órganos directamente a nuestras piernas que nos lleven hasta la orilla?.

O quizá cada uno de esos órganos envía al sistema nervioso central la información que le compete (el sonido del oleaje, la imagen del oleaje, el tacto de la suave y fresca brisa, el olor a mar). El sistema nervioso central está preparado para procesar ese conjunto complejo de información y determinar qué mensaje o mensajes debe enviar a qué sistema o sistemas. En este caso en particular, enviaría las señales necesarias al sistema locomotor para acercarnos a la orilla y seguramente darnos un fantástico baño.

 

Por otra parte fijaros en otro detalle. ¿Creéis que nuestras glándulas salivares están consultando cada cierto tiempo a nuestros ojos a ver qué están viendo, no vaya a ser que tengan que ponerse a salivar?. Ni siquiera contando con la participación del sistema nervioso central. ¿Preguntan al sistema nervioso central si tienen que salivar o no?. ¿O más bien están simplemente listas para hacer lo que tienen que hacer cuando reciban la señal desde el sistema nervioso central, sin importarle para nada lo que causó esa señal?.

¿Acaso nuestro estómago consulta cada cierto tiempo a ver si hay alimento en nuestra boca para segregar jugos gástricos y empezar el proceso digestivo?.

No, ¿verdad?.

Lógico.

 

Pensadlo por un momento. ¿Qué ocurriría si nuestro cuerpo funcionara a base de conexiones directas entre órganos y los distintos sistemas que nos componen?. Si los ojos al ver nuestro suculento plato favorito justo antes de comer enviaran directamente a nuestras glándulas salivares la orden de segregar saliva.

 

Esto tendría ciertas implicaciones:

  • nuestro sistema nervioso central no se enteraría de que hemos visto ese plato, sería información no controlada; a lo mejor nuestro sistema nervioso central haría algo más al respecto si tuviera esa información (alargar la mano y picar algo, por ejemplo).
  • nuestros ojos tendrían que tener una información específica relacionada con esa imagen en particular y las glándulas salivares en particular para poder actuar de esta manera directa, de lo contrario no sabrían actuar.

 

Pensemos por un momento si extrapolamos estas implicaciones a todos y cada uno de nuestros componentes, en todas y cada una de las circunstancias que pueden afectarles, en todos y cada uno de los eventos que pueden reconocer. Y si encima nos imaginamos una relación entre nuestros componentes basada en el patrón de consulta – respuesta, seríamos un auténtico caos.

 

Seríamos un absoluto desastre de sistema. Se desperdiciaría una cantidad abrumadora de información. Si uno de nuestros órganos empezara a funcionar mal, el efecto general en el sistema sería caótico.

En el cuerpo humano el sistema nervioso central coordina a los distintos sistemas que funcionan de forma autonoma, igual que ocurre en un Ecosistema de Informacion bajo una estrategia SOA

 

Pues bien, pensemos ahora en otro tipo de sistemas: las organizaciones empresariales. Y vamos a movernos en la escala de sus sistemas de información, su mapa de sistemas. Y vamos a hacernos la misma pregunta que antes: ¿de qué manera de relacionan sus componentes, es decir, sus sistemas de información?.

Quizá unos párrafos más arriba torcíais el gesto con una ligera sonrisa de incredulidad. «¿Pero qué nos está contando este tipo? ¿se ha vuelto loco?».

 

Pero ahora aplicando lo dicho más arriba (sobre nuestro cuerpo y cómo estamos diseñados) a la forma en que se relacionan los sistemas de información en una empresa, la cosa tiene más sentido ¿verdad?.

 

Evidentemente, en nuestro diseño el sistema nervioso central es crucial. Resulta muy interesante leer su definición con esta analogía en mente. Así que un encéfalo y una médula espinal, protegidos debidamente con una fuerte estructura ósea (lógicamente, al ser un sistema crítico para todo el conjunto), y conectados al resto de componentes del sistema mediante una red de conexiones.

 

¿A qué os recuerda?.

 

Y es ahí, en el sistema nervioso central, donde se recibe la información de cada órgano, y se envían las señales pertinentes a los órganos que corresponda, según ciertas reglas. Algunas reglas son «de infraestructura», como los actos reflejo, y otras son por así decirlo «de negocio», en función de nuestros gustos, conocimientos, cultura, habilidad, decisiones, contexto, etc.

 

Pero todo se gobierna ahí.

 

En fin. Supongo que los ingenieros especializados en robótica habrán pasado por este tipo de analogías hace muchos años. Solo espero que estén aplicando lo que la naturaleza nos enseña enfrente de nuestros ojos.

¿Sabrán lo que es SOA?.

Un Ecosistema de Informacion empresarial debe funcionar como el cuerpo humano, con la infraestructura SOA coordinando los demas sistemas de informacion

 

En el caso de empresas y organizaciones la cosa no es tan evidente, está claro. Pero una vez analizado muy por encima, ¿no resulta de una evidencia rotunda lo mal que hemos estado integrando los sistemas de información en las empresas y organismos públicos?.

 

Para las empresas y organizaciones, una estrategia SOA trae a la evolución de su mapa de sistemas lo que la aparición del sistema nervioso central trajo a la evolución de las especies.

 

Os animo a usar los comentarios aquí abajo para opinar sobre esta entrada, al igual que en el resto.

 

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