La estrategia SOA y el IoT (Internet de las cosas) – Parte 2.

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Continuamos la entrada anterior en este post, y lo hacemos retomando el análisis del papel que los factores clave de una estrategia SOA tienen en el Internet de las Cosas.

 

– Reutilización

En el Internet de las Cosas, por definición, se van a repetir unos pocos eventos de usuario en multitud de casos de uso. Es más, los casos de uso también se van a repetir en un mismo sector, para todas las distintas opciones que tendremos a nuestra disposición por los numerosos fabricantes.

Será poco eficiente no tener en cuenta este hecho. La capacidad de abstracción que aludimos anteriormente, unida con el objetivo de maximizar la reutilización de los eventos, y su mensajería asociada, resultarán clave para que el IoT se despliegue de forma eficiente y bajo un cierto orden y gobierno. Si cada fabricante establece su propio “estándar”, su propio catálogo de servicios, sin considerar que un conjunto importante de dichos servicios podrían (y seguramente deberían) ser idénticos a los del resto de proveedores, estaremos creando una selva que se hará rápidamente inmanejable, muy costosa de mantener, y difícil de evolucionar. Y peor aún: impactará a la experiencia del usuario en cuanto éste decida cambiar una marca por otra, un fabricante por otro.

 

El uso de estandares en el IoT evitara limitar las opciones actuales del usuario

 

– Desacoplamiento

En un mundo en el que java es la tecnología software predominante, no debería preocupar mucho este factor. Pero como siempre, una cosa es la tecnología y otra cosa es la forma de usarla. Hoy día nadie debería desarrollar software que dependa de un determinado fabricante o de una determinada plataforma para funcionar. Del mismo modo, nadie debería desarrollar capacidades de interoperabilidad e interacción entre dispositivos que dependan de dichos dispositivos. Sería como si un fabricante de coches sacara un nuevo modelo tirado por bueyes.

 

Sin embargo, por mucho que nos duela, en el mundo del desarrollo de software las malas prácticas abundan. Y una de sus principales consecuencias es la dependencia del software de su proveedor y tecnología propietarios.

 

Pero en el Internet de las Cosas hay que pensar siempre en el ciudadano, al igual que en un ecosistema de información cualquiera hay que pensar en el usuario. ¿Vamos a penalizar a un ciudadano que esté usando un determinado conjunto de servicios y facilidades en su casa, con sus dispositivos conectados, su coche, y su oficina, simplemente porque decida cambiar de casa, cambiar de coche, cambiar de oficina, etc?.

 

En el IoT es fundamental y obligado mantener una clara independencia entre los servicios puestos a disposición del ciudadano, y los servicios que proporciona cada proveedor como respuesta al uso que el ciudadano haga de ellos. Es en el lado del proveedor donde debe existir una sana competencia por ofrecer mejores tiempos de respuesta, mayor estabilidad, más información, etc. Pero en el lado del ciudadano usuario no puede haber impacto alguno cuando quiera conectarse a otro servicio, o cambiar uno por otro, o cambiar de dispositivo, o de proveedor, o de cualquiera de los actores que intervienen en el IoT.

 

– Gobernanza

Llegamos por fin al que es, sin ninguna duda, el factor más determinante e importante de todos, sin menospreciar ninguno de los mencionados anteriormente, claro. Un modelo de gobierno que lidere la manera en que se diseñan las capacidades de interacción en el Internet de las Cosas es absolutamente fundamental para que podamos aspirar a un ecosistema de ecosistemas, que es lo que, idealmente debería ser el IoT.

 

No ponga esa cara. Soy consciente de lo cerca que ando de la utopía. Aspirar simplemente a que los ecosistemas de información orientados a servicios sean una mayoría ya es pedir demasiado en el momento actual, así que sé bien que lo que digo está muy, muy lejos.

 

Pero no por ello es menos cierto. Y seguramente por eso mismo es crucial que los organismos internacionales de estandarización tomen iniciativas en este sentido. Y aquí es donde os cuento que hay esperanza, podemos pensar que esas aspiraciones que suenan tan utópicas puedan no serlo tanto. Me refiero al IEEE Standards Association, que como podéis ver aquí tiene en marcha una serie de iniciativas en torno al IoT por su valor para la industria y los beneficios que traerá al público en general. En particular destacaría este proyecto para la confección de un borrador de estándar para una arquitectura de referencia para el IoT. Os dejo el enlace en la sección de enlaces de interés del blog.

 

Los estandares son las piezas que garantizan la interoperabilidad de las cosas en el IoT

 

En su introducción, enumeran algunos de los problemas que motivan el trabajo de este grupo, como la proliferación de islas funcionales con enfoques verticales que a menudo implican trabajo redundante (¿os suena?). Apuntan entre sus objetivos a reducir la fragmentación de la industria y crear una masa crítica de grupos de interés diversos en todo el mundo. Les preocupa la reutilización y el enfoque vertical que tradicionalmente sigue la industria.

 

Están desarrollando un modelo de referencia, que defina las relaciones entre los distintos sectores verticales y los elementos comunes de la arquitectura, así como un modelo de abstracción de los datos. Aquí entiendo que deben estar fomentando el enfoque transversal de los flujos de información para que favorezcan al ciudadano, que se mueve entre distintos sectores de forma natural en su día a día y no debe recibir distintos niveles de servicio cuando cambie de un sector a otro. Fijaros también en el modelo de abstracción: es necesario para fomentar la reutilización y luchar contra el esfuerzo redundante de desarrollo.

 

También incluye el alcance del proyecto una arquitectura de referencia para construir bloques básicos que puedan integrarse en sistemas multi capa. Aquí bajamos a un nivel casi de diseño de servicios, a nivel contractual, donde un modelo estático pueda establecer la estructura de esos bloques, y un modelo dinámico pueda establecer cómo dialogarán entre ellos y con los sistemas que aspiren a usarlos.

 

Enormemente interesante e importante el trabajo de este organismo, que nos hace tener esperanzas de que las cosas se estén haciendo bien, para que quizás dentro de… ¿20 años?… el Internet de las Cosas sea una realidad tan cotidiana en nuestras vidas como lo es hoy el teléfono móvil y el acceso a internet.

 

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